
La inversión corporal es una magnífico sistema terapéutico
que empezó a utilizar Ken Matsuda, ayudante de entrenamiento
atlético en la USC de los USA, en 1966.
Debido a una lesión incapacitante en su espalda, y tras múltiples
consultas médicas y a quiroprácticos de prestigio que
le aconsejaban pasar por el quirófano, inició un programa
de inversión corporal diaria con resultados sorprendentes.
Fruto de nuestras inquietudes se han ido mejorando las posturas de
inversión corporal, hasta llegar a poder plasmar en el INVERSOR
HARMÓNICA® la postura de antigravitación que consideramos
más apropiada.
¿Por y para qué
se invierte en salud?
La inversión corporal constituye un excelente sistema de mantenimiento
y recuperación funcional al simular la ausencia de peso y oponerse
a la compresión gravitacional diaria que soporte el ser humano
tanto de pie, como sentado o estirado. Esta postura, y su práctica
continuada, incide favorablemente en un sinfín de problemas.
Su influencia sobre las glándulas endocrinas alivia muchas
de las dolencias físico-mentales existentes: nerviosismo, tensión,
fatiga, insomnio, dolor y pesadez de cabeza, falta de atención
y dispersión, estress... Pero, además de todo ello facilita
respuestas diferenciadas a nivel visceral, de las fascias y del conjunto
músculo-esquelético:
- La linfa y la sangre ven regulado su ritmo a la vez que se facilita
la descongestión de las extremidades inferiores (varices,
celulitis, edemas) y se irrigan con menor esfuerzo las regiones
superiores (pérdida de memoria, falta de concentración,
arteriosclerosis, acúferos, problemas de vista, caída
del cabello). Es ideal para estudiantes.
- El corazón ve reducido su esfuerzo bombeador y se mejora
el aporte de oxígeno a los pulmones, cabeza y corazón
(asma, aumento de la capacidad respiratoria).
- Autorregulación del tránsito intestinal.
- Los transtornos hepato-digestivos se reducen (dispepsias, gastrítis).
- Evidentemente previene y ayuda a solucionar artrosis, osteoporosis
y, en general, todos los cuadros relacionados con el sistema músculo-esquelético
(contracturas, pinzamientos, dolores erráticos, hernias
discales, escoliosis) al proporcionar de manera progresiva una
relajación y flexibilización muscular definitiva.
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