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| Complementos
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| LA SILLA HARMÓNICA |
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Si ergonomía se refiere a toda adaptación de la máquina
a las condiciones psicológicas y anatómico-fisiológicas
del hombre, la silla Harmónica cumple perfectamente con el
binomio hombre-máquina.
¿Por qué ha nacido la silla Harmónica?
Por la necesidad de encontrar un soporte adecuado que reproduzca lo
máximo posible la posición innata del ser humano a la
hora de sentarse.
¿Y cuál es la posición natural de sentarse?
Se nombra de "cuclillas", o sea encogiendo las piernas de
manera que las nalgas se acerquen a los talones.
Sentado de cuclillas, los ángulos formados por el tórax-muslos
y muslos-piernas son agudos (cerrados).
Esta postura origina un estiramiento-descanso de
la espalda y de la zona posterior de las extremidades inferiores,
así como una extensión de la columna,
suavizando los hundimientos del cuello y de la cintura.
Al mismo tiempo, y por una razón puramente cecánica,
se produce una contracción-tonificante del
abdomen, de los pectorales y de la parte anterior de las extremidades
inferiores.

Por otra parte, sentado en una silla convencional, el cuerpo se coloca
de forma antinatural creando ángulos abiertos, provocando un
acortamiento-fatiga de la musculatura de la espalda,
muslos, piernas y planta de los pies, con una caida hacia delante
de la pelvis y del hundimiento de la cintura (hiperlordosis lumbar).
Esta retracción posterior, también por causa mecánica,
facilita la laxitud y la hipotonia muscular del abdomen,
de los pectorales y de la zona anterior a los muslos.
El alud de incongruencias posturales y gestuales genera una debilidad
general, así como múltiples alteraciones viscerales,
llegando a provocar verdadero malestar a la persona sin que se sepa
exactamente el porqué.
La silla Harmónica acoge el cuerpo el cuerpo
adecuadamente, respetando sus necesidades posturales básicas.
La espalda se apoya suavemente en toda su extensión, y con
la adecuada inclinación delante-detrás del asiento y
del escambel reposapíes, se provoca una sensación de
comodidad auténtica. Por eso recibe el nombre de anatómico-terapéutica.

Tanto la silla como la mesa-pupitre
(ver información) Harmónica se complementan para
una apropiada postura somática. La silla nos acerca y mantiene
en la postura original del ser humano para sentarse, y la mesa-pupitre
nos guía la dirección natural de la mirada (el horizonte
visual) sin forzar la inclinación de la cabeza, y nos permite
variar la distancia focal tan necesaria para los ojos.
Con la silla Harmónica se puede leer, conversar, coser, amamantar,
escribir, trabajar en el ordenador, meditar, dibujar, estudiar o escuchar
música, o simplemente no hacer nada.
Combinando los dos accesorios corporales nos acercamos a la perfección
postural y ecológica. Es toda una sinfonía de buenas
acomodaciones corporales.
Por
eso se llaman Harmónica.
La silla Harmónica está diseñada por Antoni
Munné (restaurador corporal) y construida de forma artesanal,
en madera maciza, enclavillados de madera y barniz natural.
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