El embarazo

EL EMBARAZO Y LA MICROGIMNASIA

 

 

Cuatro meses antes de concebir a mi hija descubrí la microgimnasia, lo que supuso el inicio de un viaje maravilloso por el interior de mi cuerpo para redescubrirme, amarme y poco a poco ir aceptándome.
Así que cuando el ser que ahora es Sofía se posó en mi interior, yo estaba afinando la escucha interna a través de la micro.

¡Eran tantas las sensaciones al final de una sesión… que casi era imposible describirlas todas!

Eran tantas las emociones transitadas en distintas intensidades que nunca me había sentido tan vital como entonces. Así que fue muy sencillo percibir en mi interior la vida y tener la certeza, sin necesitar ninguna confirmación externa, de que estaba embarazada.
Poco a poco empezó a invadirme un estado de felicidad y una calma que transmitía a las personas que estaban junto a mí. Todo lo hacía con placer y con ilusión. Y, por supuesto, me cuidaba periódicamente con la microgimnasia.

Las buenas costumbres fueron imprescindibles durante todo el embarazo y sobre todo a partir del segundo trimestre: la postura al sentarme, al acostarme, el cambio de unos hábitos corporales por otros más saludables, etc., hicieron que todos los procesos normales del embarazo —aumento de peso, circulación dificultosa, etc.— fueran muy llevaderos. Además, a medida que la postura se convertía en equilibrada, también las emociones se equilibraban, con el consiguiente beneficio para el bebé que habitaba en mi vientre.

Y finalmente, el método de la microgimnasia dio su fruto más apreciado en el momento del parto, con la respiración: tantos meses de respirar hacia fuera en las sesiones habían hecho que aprendiera a mitigar el dolor espirándolo: espirando largamente, el aire entraba cuando era necesario.

Y para el parto natural que yo deseaba solo me hizo falta mi experiencia con la microgimnasia y la mano de una mujer acompañándome emocionalmente.

Así, entre contracción y contracción la respiración me permitía una recuperación que me facilitó colaborar con mi bebé en su entrada a este mundo.

¡Bienvenida, mi amor!

 

Rosa Hinojosa. Educadora corporal en microgimnasia

 

SISTEMA ARC. ®