3 - UN BUEN HÁBITO PARA ESTAR ACOSTADO
Si por algún imperativo duerme acostado boca arriba, postura
nada recomendable para el descanso, debería colocar una almohada
grande debajo de sus rodillas para mantenerlas flexionadas. En caso
contrario, la región lumbar tiende a arquearse, lo que provoca
contracturas (fig.6). En esta posición necesitará de
una almohada baja, colocada en el occipucio, que impida arquear la
región cervical. Un grosor exagerado o inexistente en el occipucio
favorecerá la contractura muscular.
Dormir boca abajo (decúbito prono) no sólo no es recomendable,
sino que es altamente perjudicial porque acentúa los hundimientos
(lordosis) lumbar y cervial, dificulta la respiración y obliga
a mantener el cuello torcido (fig.7).
Lo ideal es dormir en la postura fetal, de lado, apoyándose
en el omóplato, y descansando la cabeza sobre una almohada
de cierto grosor que mantenga el cuello en el eje que siguen las restantes
vértebras del espinazo, asegurando que las cervicales no caigan
ni se eleven, ni efectúen rotación alguna. Nunca debe
notar el apoyo de la almohada en el cuello, sino aproximadamente en
la zona de la oreja. Las piernas deberían estar dobladas ambas
al mismo nivel para evitar desequilibrios de la pelvis (fig.8).

Si no se tiene costumbre de dormir en postura
fetal, es recomendable ir tanteando dicha colocación al inicio
del descanso, sin forzarla ante la aparición de posibles incomodidades.
A menudo es de gran ayuda colocar algo de cierto grosor (una almohada,
una toalla enrollada...) entre las rodillas para incrementar el descanso
lumbo-pélvico.
Si le resulta difícil descansar con ambas piernas al mismo
nivel de flexión, le recomendamos que coloque un cojín
bajo la rodilla de la pierna que está más elevada con
la finalidad de equilibrar la pelvis (fig.9).
El colchón debe ser firme y recto, pero lo suficientemente
mullido para que se adapte a su topografía corporal. Un colchón
excesivamente duro es tan perjudicial como uno blando. Si se tiende
boca arriba, "no se deje engañar" si nota toda su
espalda recostada: seguro que el hundimiento lumbar está presente.
En invierno es preferible un edredón a muchas mantas, pues
es más saludable descansar sin soportar pesos adicionales.
Por la mañana, al despertarse, acostumbre a tomarse un leve
espacio de tiempo para desperezarse.
En todo caso, si durante el día no padece dolores de espalda
pero, en cambio si los siente al despertarse, o le despiertan por
la noche, es muy probable que su cama, su colchón y/o su forma
de dormir sean incorrectos.
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